La manteca de karité es una de las mantecas más usadas en cosmética natural por sus excelentes propiedades y numerosos beneficios gracias a su composición llena de vitaminas y minerales. Es muy rica en vitaminas A y E, que ayudan a equilibrar, hidratar y calmar la piel, y vitamina F que ayuda a revitalizar el cabello dañado y la piel. También  proporciona una dosis extra de colágeno que ayuda a luchar contra los típicos signos de envejecimiento prematuro.

Con una textura parecida a la cera, al contacto con el calor del cuerpo, se convierte en un aceite muy nutritivo y fácil de untar. Hay dos tipos de manteca de karite:

Manteca de karité sin refinar

Natural y sin tratar, no se le ha añadido ningún tipo de aditivo que modifique sus propiedades Tiene un color amarillento debido a a su alto contenido de vitamina A por lo que si se refinase, durante el proceso, además de eliminar su color, éstas vitaminas también desaparecerían. Éste proceso de fabricación es manual.

Manteca de karité refinada

Pasa por un proceso de elaboración que altera algunas o muchas de sus propiedades. Es extraída mediante disolventes procedentes del petróleo. El aceite que se consigue extraer de las semillas, es hervido para eliminar los restos de disolvente tóxicos, después se refina, blanquea y se desodoriza (eliminación de olores). El resultado es una sustancia inodora y de color blanco atractiva estéticamente pero que no posee los beneficios y propiedades que nos ofrece la manteca no refinada.

El desafío de formular con manteca de karité

Formular con manteca de karité puede resultar todo un desafío: la textura, el color y la estabilidad se pueden convertir en un problema. Para evitarlo, a continuación te cuento mis experiencias con este fantástico ingrediente.

Una formulación, tres técnicas

He preparado un experimento: tres cremas anhidras con una formulación de 50% de karité y 50% de de girasol utilizando 3 técnicas diferentes de elaboración.

Ejemplo 1: He derretido la manteca y el aceites al baño maría, he envasado y he dejado enfriar a temperatura ambiente.

Ejemplo 2: He derretido la manteca y el aceite al baño maría, he envasado y he dejado enfriar en el frigorífico durante 24 horas.

Ejemplo 3: He derretido la manteca y el aceite al baño maría, he removido la mezcla mientras se iba enfriando hasta legar a una traza. He envasado y he dejado que solidifique.

Observaciones: 

Después de un par de días he llevado a cabo las siguientes observaciones:

Ejemplo 1: La apariencia es grumosa, sin solidificar del todo y da la sensación de que el aceite y la manteca se han separado. El olor es bastante intenso, la textura es bastante granulosa y no absorbe bien en la piel aún frotando.

Ejemplo 2: De apariencia más compacta y sin separación, aún sigue apreciándose cierta textura granulosa. Olor penetrante pero no tan intenso como en el ejemplo anterior, absorbe bien si la frotas.

Ejemplo 3: Apariencia de crema compacta, sin separación, sólida y sin grumos. De olor más ligero, menos penetrante, absorbe tan pronto lo pones sobre la piel y deja una sensación menos aceitosa que en los dos ejemplos anteriores.

 

Conclusiones: 

Estas observaciones han arrojado luz a la hora de trabajar con mantecas y ayudar a crear mejores formulaciones, ¿quieres conocer algunas de las conclusiones a las que he llegado? Seguro que sí…

  1. Usar siempre manteca de karite sin refinar, de buena calidad y a ser posible ecológica.
  2. Es necesario calentar la manteca al baño maría, remover hasta que se derrita y dejar calentando un par de minutos hasta que todos los componentes de la manteca de karité (ácido oleico, ácido esteárico, insaponizables, ácido linoleico, ácido palmítico) se hayan disuelto por completo. Una vez pasados esos minutos, no calentar durante un espacio de tiempo prolongado, algunos ingredientes naturales pueden ser muy sensibles al calor.
  3. Si se usa microondas, calentar a intervalos muy cortos ( no es aconsejable) y remover entre uno y otro.
  4. No dejar de remover los ingredientes mientras que se calientan calientan.
  5. Enfriar poco a poco, como hemos visto en los dos primeros ejemplos, un cambio de temperatura brusco puede hacer que la manteca de karité de como resultado un producto con defectos de forma y color.

Espero que mi pequeño experimento te haya resultado de utilidad, ¿has tenido alguna vez problemas a la hora de formular con manteca de Karité?. Para cualquier duda ya sabes donde encontrarme…

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